En este rango se prioriza la seguridad y la familiarización con el agua a través de juegos cortos y estímulos lúdicos.
Se utiliza apoyo de flotación y ejercicios simples para generar confianza en la superficie y en la pared. Las sesiones suelen ser breves, con transiciones suaves entre actividades para evitar fatiga y ansiedad.
Edad escolar (6-9 años)
El foco se desplaza hacia la coordinación de brazos y respiración coordinada, con menos apoyo externo.
Se introducen patrones de brazada de base y ejercicios de patada para avanzar hacia el nado continuo. La seguridad sigue siendo prioritaria, pero se promueve mayor autonomía en la piscina.
Adolescentes y seguridad
A estas edades se refuerzan la técnica, la resistencia y la capacidad de autocontrol en el agua.
Se trabajan metas específicas: distancia, eficiencia y regulación de la respiración durante brazadas. Se fomenta la responsabilidad y la toma de decisiones seguras en diferentes contextos acuáticos.

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