La iniciación se centra en familiarizarse con el agua, aprender a flotar y respirar con seguridad, y mantener la atención en la pared o un punto de referencia.
El perfeccionamiento busca eficiencia de brazada, respiración coordinada y capacidad de nadar distancias cortas sin apoyo constante. Cada etapa tiene criterios de progreso claros para pasar a la siguiente sin prisas.
Evaluación de hitos
Se usan rúbricas simples para registrar cuándo un niño alcanza una meta de flotación, patada o brazada.
Las evaluaciones permiten ajustar la dificultad de las tareas y la duración de las sesiones para maximizar el aprendizaje. La retroalimentación se brinda de forma positiva, destacando avances y proponiendo próximos objetivos.
Plan de progresión
El plan describe una ruta gradual: de adherirse a la pared, a desplazamientos con apoyo, a brazadas independientes.
Se contemplan hitos por edades, de modo que cada niño reciba tareas apropiadas a su nivel y ritmo. La planificación incluye tiempos de consolidación y momentos para revisar metas con las familias.

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